No siempre nos salen las cosas como queremos. La frustración es inevitable. Aprender a tolerarla es indispensable para superar los baches de la vida.

En la práctica del Krav Magá podemos frustrarnos cuando una técnica no resulta. Hay que seguir practicando. También podemos frustrarnos mutuamente, trabajando en equipo. Un compañero nos jala para evitar que ejecutemos en forma una correcta una técnica que ya dominamos. Nosotros insistimos en seguir para adelante.

Nuestro compañero no nos frustra al 100%. Nos da un espacio pequeño, dos o tres segundos, para que superemos el bache. Ahí es donde el practicante que ha tolerado la frustración inicial podrá satisfacer su meta, por ejemplo, de golpear el saco.

Foto: Rodolfo y Pedro. Distintas edades, distintos tamaños.

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